Es un trastorno de causa desconocida, probablemente con la intervención de factores genéticos y ambientales, en el que existe una alteración a nivel central, manifestándose mediante un aumento de la actividad, impulsividad y falta de atención, y asociándose con frecuencia otras alteraciones.
Miles de niños y jóvenes padecen del trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad y el 60% de ellos llegan a mantener los síntomas en la edad adulta.
Corren, brincan, truenan los dedos, tocan todo lo que ven, no pueden estar sentados, no ponen atención, son agresivos y si el problema no es controlado a tiempo, muchos de ellos pueden llegar a ser delincuentes.
La hiperactividad y el trastorno por déficit de atención, son problemas de salud que preocupan a muchos padres y maestros, ya que afectan sus relaciones sociales y su desarrollo integral y aunque son problemas diferentes, los dos presentan las mismas manifestaciones y generalmente se presentan juntos.
La inquietud exagerada ocasiona preocupación y problemas emocionales, tanto en los pequeños que son calificados erróneamente como "insoportables o traviesos", como en los padres y maestros que no saben cómo enfrentar y tratar este problema.
Lo importante aquí, es el saber si los niños realmente tienen un problema de salud o solamente son inquietos porque esto es parte de se desarrollo normal y esto no debe pasarse por alto porque un diagnóstico equivocado puede tener consecuencias muy graves a corto plazo.
Generalmente este problema empieza a manifestarse alrededor de los 5 años de edad y se hace más notorio durante la etapa escolar, cuando los maestros se quejan por su conducta y muchos llegan a sugerir a los padres consultar con un médico, que si no está bien capacitado para manejar el problema, lo puede agravar.
Este problema constituye uno de los motivos de consulta más frecuentes en la neuropediatría y afecta aproximadamente un poco más del 6% de los niños en edad escolar, predominando en el sexo masculino.
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