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TRANSPLANTE DE ORGANOS
En México

En nuestro país, una gran cantidad de co- morbilidades coinciden en pacientes que, de esta manera, se ven afectados con la presencia de una o más enfermedades, las cuales les generan un riesgo elevado que puede manifestarse como pérdida de la función de algún órgano, susceptible de ser transplantado.

El órgano sólido más frecuentemente transplantado en México, es el riñón. Aproximadamente 2500 riñones se transplantan cada año, en más de 30 centros especializados, públicos y privados. Le sigue el hígado (cuyas estadísticas son poco conocidas por el momento). Las enfermedades que generan la falla terminal del riñón son Diabetes Mellitus, Hipertensión Arterial Sistémica poco o nulamente controlada (de acuerdo con los criterios actualmente vigentes), Glomerolopatías infecciosas, y la coexistencia de varias de las previamente mencionadas.

Los pacientes con falla renal terminal deben iniciar un programa de diálisis, bien sea peritoneal continua y ambulatoria, o mediante la conección a un riñón artificial, proceso denominado de hemodiálisis. Esto incluye la dependencia de los pacientes a un centro hospitalario en donde se centralizan las actividades que lo mantienen con vida. Todos los procesos son complejos, difíciles, y alteran gravemente la calidad de vida de los pacientes afectados. Aproximadamente, cada año hay 20,000 pacientes en espera de un transplante renal.

Es necesario, para maximizar las posibilidades de aceptación (por parte del paciente afectado) del injerto, que exista compatibilidad inmunológica. Al paciente deben efectuársele una serie de determinaciones para tener la información de histocompatibilidad siempre disponible, para el caso de que existiera un injerto biológicamente adecuado para un paciente en lo particular. Tal base de datos se centraliza en CONATRA, la comisión nacional de transplantes, que cuenta con un banco de datos a los que deben acceder todos los pacientes en espera de un órgano.

Posterior al acto quirúrgico en el cual se implanta el injerto al paciente, el mismo debe generar orina casi de manera inmediata, y los niveles séricos de toxinas comenzar a bajar. Algunos injertos tardan en producir orina y comenzar a funcionar, lo que se conoce como Retraso en la Función del Injerto. En general, todos los injertos deben comenzar a funcionar dentro de las primeras 48 hrs post- implante. En caso contrario, los clínicos piensan en patologías que afecten al injerto, como el rechazo hiper- agudo, u otras complicaciones de índole quirúrgica y post- quirúrgicas.

El proceso de inmunosupresión es de vital importancia para prevenir los mecanismos inmunológicos de rechazo, con objeto de garantizar una sobrevida del injerto lo más larga y sana posible. Janssen Cilag tiene disponible un producto que ayuda a los pacientes a cumplir con tal objetivo.

Prograf, nombre comercial de tacrolimus, un inmunomodulador (y, más específicamente, un inhibidor de calcineurina), comercialmente disponible, ha mostrado y demostrado ser un medicamento eficaz, seguro y bien tolerado por los pacientes mencionados. Prograf también se utiliza en receptores de transplante de hígado y, recientemente, en los Estados Unidos, la FDA lo ha aprobado para el tratamiento inmunosupresor de pacientes transplantados de corazón. Tal indicación no se encuentra por el momento aprobada en México.

Bien prescrita, la inmunosupresión es regalo de vida y promotor de esperanzas entre los individuos que han recibido un injerto y aspiran a mantener una calidad de vida normal. Todo ello se alinea con el Credo de nuestra Empresa y, por ende, Prograf es llave de ilusión y modo de concreción.


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